Desde muy diversos sectores se afirma al unÃsono que la reforma a la Rama Judicial es oportuna y necesaria: coinciden en ello los jueces, los ciudadanos, la academia, la prensa, las organizaciones no gubernamentales, el gobierno y el Congreso Nacional donde se tramita la iniciativa de reforma que está a punto de convertirse en realidad.
Para algunas voces al interior de la misma Rama se trata sólo de casos aislados: bastará con eliminar las “manzanas podridas” cuyo proceder es aprovechado por los medios de comunicacion para hacer un sistemático desprestigio de la justicia (http://www.elespectador.com/noticias/judicial/el-remedio-peor-enfermedad-magistrado-wilson-ruiz-articulo-561190). Para otros el malestar de la Rama es un sÃntoma de los defectos de su diseño institucional: la ausencia de controles y voces externas en sus órganos de gobierno y administración han conducido a que la defensa de la independencia judicial se confunda con la de intereses corporativos: basta observar la falta de transparencia en la elección de sus más altos dignatarios, como han denunciado la Corporación Excelencia en la Justicia y ELECCIÓN VISIBLE (http://eleccionvisible.com/index.php/comunicados-sala-de-prensa/1883-eleccion-visible-rechaza-el-salto-de-ex-magistrados-a-altas-cortes), la falta de controles en la inversión de los recursos que no llegan a quienes los requieren para administrar pronta y cumplida justicia, la endogamia judicial en virtud de la cual sólo un reducido grupo de ciudadanos puede aspirar a pertenecer a las altas cortes, pasando de una a la otra y siendo elegidos por aquellos a quienes antes eligieron.
Sin embargo, de manera paradójica, de espaldas al clamor nacional y de aquellos que de primera mano administran justicia, en su ponencia para séptimo debate la reforma no sólo no corrige estos defectos, sino que los magnifica: le entrega el gobierno directo de la rama a las altas cortes, suprime toda voz externa (ya no hace parte del mismo el Ministro de Justicia, por solicitud de ellas), se elimina el concurso de méritos para llegar a las altas cortes reemplazándolo por una convocatoria pública reglada que bien puede asimilarse al poco transparente y excluyente procedimiento que se emplea en la actualidad y no crea mecanismos para garantizar el uso adecuado de los recursos. Se consolida en Colombia una “Juristocracia” (http://www.elespectador.com/opinion/ganaron-cortes) de espaldas a los derechos ciudadanos?
ASOJUDICIALES hace un llamado a los Jueces que creen en los derechos, en una justicia democrática, participativa y plural y en el Estado Social de Derecho, para que en una sola voz defendamos la Independencia Judicial Democrática como derecho humano fundamental de los justiciables, para que nos incluyan y se incluyan voces externas a la Rama Judicial en su gobierno, y para que la carrera judicial -como garantÃa de dicha independencia- tenga por mandato constitucional un órgano de vigilancia y control.