El primer artículo que publiqué en la página se denominaba ¿Y el equilibrio de poderes qué?, en este, además de hacer un llamado a las juezas y los jueces para que sentáramos una posición clara y deliberante respecto de la nueva reforma constitucional, resaltaba la valiosa labor que en ese momento realizaba Asojudiciales al desarrollar tertulias críticas, académicas y propositivas respecto a la estructura de la administración de justicia.

Esa opinión fue publicada el año pasado, cuando la reforma al equilibrio de poderes apenas iniciaba con mano firme su trasegar por el Congreso; y el fatídico vaticinio que allí menciono finalmente se cumplió, y es que esperamos hasta último momento para unirnos, protestar, y estudiar la reforma; y lo peor, al parecer la cúspide de la rama judicial está tomando la vocería en beneficio propio y por encima de nuestros intereses y los de la ciudadanía.

Lamentablemente, y espero que me equivoque, creo que es muy poco lo que se pueda hacer a estas alturas para que el Congreso no apruebe la reforma constitucional, aunque si es mucho lo que se puede concretar para mejorarla.

El legislativo esta a un debate de aprobarla, y en ese sentido podemos discutir y pedir al Congreso el cambio de algunas palabras que pueden mejorarla, o incluso, como lo resalta el profesor Rodrigo Uprimny en uno de sus artículos, eliminar de ella aspectos que pueden ser reglamentados mediante una ley y no necesariamente en el mismo acto legislativo. Además, aún queda su tránsito por la Corte Constitucional, en donde podemos intervenir y promover activamente la participación de todos los sectores de la sociedad.

Ahora bien, sea cual sea el texto que finalmente resulte aprobado, no podemos olvidar que aún tenemos una oportunidad de oro para participar, deliberar, proponer y proteger la autonomía y la carrera judicial: la Ley Estatutaria.

Así entonces, desde ya, con la ayuda de las conclusiones de las tertulias y mesas realizadas por Asojudiciales, y con la participación de los profesionales del derecho, la academia y la ciudadanía podemos concretar y/o estar pendientes desde el inicio de un proyecto de ley, que si bien no va a eliminar las falencias que se aprueben en el acto legislativo, si puede limitar, mejorar o crear aspectos frente a la situación de los jueces y los ciudadanos en la administración de justicia.

No podemos dejar pasar esta oportunidad de oro, más todavía ante la monumental unión de los jueces; es cierto que en este momento existe un pesimismo generalizado, pero no todo está perdido, las cosas se pueden mejorar.

Obviamente, para lograr lo anterior, no podemos lamentarnos de lo acontecido y quedarnos en silencio hasta que, dentro de un año, cuando se esté aprobando una nueva ley estatutaria protestemos y digamos que ella empeora aún mas la situación.

Es por todo lo anterior, que ahora, mas que nunca los jueces debemos conservar esa unión, hacernos escuchar y sobretodo proponer.

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