Por Miguel Augusto Medina Ramírez.
Juez Sexto Administrativo Oral de Neiva.
El encontrar algo nuevo siempre me alerta, independiente de la calificación de su contenido bueno o malo, pues me anima y me enseña que hay mucho por aprender y hacer, y que las posibles comodidades y tranquilidad que poseo son efímeras.
Dentro del actual proceso de elección de representante ante la Junta de Gobierno Judicial tuve la ocasión de intercambiar opiniones y percepciones con mis pares de todas las jurisdicciones, donde sin lugar a dudas se evidencia una orfandad abrumadora en nuestro servicio y labor, lo afirmó sin dubitación alguna pues todos somos testigos de las dificultades que tiene en este país el administrar justicia, pero a la par existe algo más grave y es la percepción misma que tenemos de nuestra gestión. Esto que significa, que para muchos de nosotros la calidad y el papel del juez ha ido perdiendo preponderancia social y cultural, asunto que no se trata de vanidades o egos, sino de la existencia real de hace pocas décadas de un reconocimiento cultural y social al juez, como un hombre digno de respeto, admiración, y ejemplo de rectitud y probidad.
Percepción que hemos ido perdiendo abrumadoramente, por la incapacidad en que nos encontramos en brindar un servicio eficiente y pronto debido al abandono del Estado, pues es un problema de congestión por la no ampliación de la planta de jueces; por los escándalos repetitivos e incomprensiblemente publicitados por los medios en las altas cortes, pues hay un dicho de los abuelos, si eso lo hacen allá como será por acá, y la ineficiente gerencia judicial que teníamos, que nunca abogó por la institucionalidad, pues los jueces deben hablar a través de sus providencias, pero el gobierno judicial en cabeza del extinto Consejo Superior de la Judicatura nunca se escuchó como un cuerpo unificado, fuerte y decidido por la defensa de la Rama Judicial.
Por lo cual, esta oportunidad de lograr que los funcionarios y empleados judiciales logren integrar el Gobierno Judicial, y que se haya excluido a la Fiscalía General de la Nación de nuestros sistema de Gobierno no debe ser tomada a la ligera, estimados colegas, la decisión que vamos a tomar tendrá un efecto por cuatro (4) años, debemos desapegarnos de nuestros amores o reivindicaciones regionales, no sigamos los ejemplos politiqueros de las otras ramas del poder público de vernos tentados por la publicidad, los intereses personales o la simple posibilidad de elegir a alguien que tiene una proximidad espacial.
Quienes estamos participando de este proceso somos Jueces y Magistrados de la República, encargados de velar por el respeto de los derechos y libertades de los ciudadanos, como del ordenamiento jurídico, y por tanto este ejercicio nuevo para nosotros, debe realizarse desde la posición de una dignidad y una autoridad pública que debe ser un ejemplo para todos los integrantes de este país, que podamos ser un referente de que si se pueden hacer las cosas bien y que tomamos nuestras decisiones consultando el bien común de la justicia.
Por ello hay que actuar al igual que en nuestra labor de impartir justicia, mesurados, juiciosos y analíticos, este proceso no se funda en promesas efímeras, ilusorias o imaginarias, debemos evaluar los antecedentes, quienes de aquellos efectivamente alguna vez, han realizado una acción en defensa de nosotros los servidores judiciales, y lo más importante quien representa efectivamente la posibilidad de una gestión y labor en favor de la justicia, no hay que deslumbrarnos por una persona, necesitamos una unidad, una realidad, una fuerza que quiere efectivamente un cambio y de nosotros depende nuestro futuro.
Pero además como un proceso público va a reflejar ante la sociedad nuestro carácter, pues esta elección no solo atañe a la Rama Judicial, sino al país y los jueces deben representar los mejores valores e ideales de la función pública, con ello debemos empezar a dignificar y recuperar la valía de ser un Juez de la República.
Por último a aquellos que piensan que deben separarse de este proceso los invito a reflexionar, no permitan que otros tomen las decisiones por ustedes, no asuman una posición pasiva frente a una oportunidad, pues quiéranlo o no es una realidad la nueva forma del Gobierno Judicial, y debemos dar ejemplo político y ciudadano de que el futuro hay que construirlo con acciones.