Hace varias semanas leà un artÃculo en el que un compañero Juez criticaba fuertemente los resultados del último concurso de méritos de funcionarios de la rama judicial, punto de vista que si bien es cierto es respetable e incluso trata de dar explicación al inconformismo de las personas que no superaron el examen, no deja de ser más que una conclusión especulativa en contra de quienes aprobaron esa etapa del concurso, y además, afecta fuertemente el gremio de los jueces y su legitimidad.
Mi intención no es entrar a controvertir cada uno de los puntos del artÃculo, aunque tengo algunos elementos para ello, ni tampoco convencer a quienes no superaron el exámen que admitan sus resultados, sino hacer un llamado a la coherencia, al respeto a los compañeros jueces y a la administración de justicia.
En cuanto a lo primero, esto es, la coherencia, debo decir que como individuos y sobretodo como agremiados debemos tener una actitud lógica y consecuente con nuestro proceder, fundamento importante para recuperar la credibilidad ante la sociedad y lograr la unión que pretende la organización. Asà entonces, resulta inconcebible que, al parecer, a pesar de evidenciar inconsistencias tan protuberantes desde el inicio del concurso de méritos, todos al unÃsono no nos hubiésemos manifestado vehemente en contra de ello, por ejemplo dejando de presentar el examen como al parecer si lo hizo otra agremiación, o presentado múltiples derechos de petición al Consejo Superior de la Judicatura, como últimamente se está haciendo, o incluso exigiendo el acompañamiento de alguna organización internacional o no gubernamental.
Pero no, nuestra actitud fue silente o muy tÃmida, tal vez porque no vimos las irregularidades tan trascendentales que ahora criticamos o simplemente porque estábamos a la espera de superar el examen. Sea uno u otro lo que nos llevó a presentar el concurso debemos ser coherentes con nuestra posición, independiente de nuestro resultado, eso sà exigir transparencia y objetividad en la totalidad del exámen, pero sin alegar la invalidez de algo que desde un comienzo no manifestamos.
Frente al segundo aspecto debo indicar que como compañeros debemos dejar de un lado otro tipo de sentimientos, y por el contrario apoyar y acompañar a quienes superaron el examen. Señalar a gritos que el examen tuvo irregularidades, dejar en el aire que en efecto el examen pudo haber sido comprado o que le regalaron puntos a quienes pasaron, no es respetuoso.
Personalmente conozco a varios de quienes superaron esta etapa del concurso, como muy seguramente los conocen quienes critican el exámen, y saben, como yo, que se trata en su mayorÃa de jueces o empleados en carrera, de quienes puedo, y pueden señalar, con plena seguridad: no les regalaron nada, tienen los conocimientos para superar un examen; además, no los considero individualmente capaces de pagar para obtener anticipadamente el resultado de las pruebas, muchos menos de haberse puesto de acuerdo para ello, como en efecto lo pueden concluir quienes se rasgan las vestiduras en este momento.
Como sindicato debemos hacer un seguimiento al concurso de méritos, es nuestra obligación tomar medidas para garantizar un concurso transparente y que no altere nuestra independencia, pero no por medio de ello irrespetar a nuestros propios compañeros.
Finalmente, en lo que respecta a la administración de justicia, simplemente debo señalar que en este momento son más que suficiente todos los acontecimientos y crÃticas que han deslegitimado a la justicia y sus funcionarios, como para que, desde adentro le digamos a la sociedad que los próximos jueces en carrera son el resultado de la corrupción y las irregularidades. ¿Con qué autoridad y confianza podrá un compañero administrar justicia en un municipio, ciudad o departamento si la comunidad lo señalara como el resultado de un concurso tan desacreditado que hasta los mismos jueces públicamente lo dejaron ver?
El llamado entonces es a que como jueces, y sobretodo como gremio, asumiendo nuestra independencia, tomemos decisiones y punto de vista, no pensando como individuos sino como funcionarios que administramos justicia y que como tal debemos enfocarnos en recuperar la credibilidad ante la sociedad, no lo contrario.