Bogotá, 16 de diciembre de 2014
Paradójicamente, la Justicia, que es el lugar de la razón y de los derechos, hoy fue asaltada por la Fuerza Pública, al no lograr las partes del conflicto laboral la solución de sus diferencias mediante el diálogo y la concertación.
Ante la incapacidad de mantener diálogos racionales y la negativa del Gobierno Nacional a sentarse en la mesa de negociación, finalmente se impuso la fuerza, y los temas propuestos como objetivos del paro siguen pendientes. La manera como fue planteada y organizada la protesta llevó a estos extremos. Las extralimitaciones y negativas a cumplir con sus deberes como partes en un conflicto laboral condujeron a este desenlace, que se habrÃa evitado respetando el debido proceso, los derechos de las minorÃas y el derecho a la diferencia de trato.
Sin embargo, el uso de la fuerza nunca será la manera de relacionarse con la Rama Judicial, como claramente hicieron saber los Jueces al Consejo Superior de la Judicatura en la reunión informal celebrada en el dÃa de ayer.
Quienes no participamos en el paro y creemos en los derechos, lamentamos profundamente estos sucesos y rechazamos el uso de la fuerza para terminar el conflicto laboral.