“ Si el siglo XX es la época de los derechos humanos, su triunfo es, por decir lo menos, una paradoja. Nuestra época ha presenciado más violaciones de sus principios que cualquier otra época “menos iluminada”. El siglo XX es el siglo de la masacre, el genocidio, la limpieza étnica, es la edad del Holocausto. En ninguna otro momento de la historia humana ha existido un abismo tan formidable entre los pobres y lo ricos en el mundo occidental, entre Norte y Sur en el mundo global”. (Costas Douzinas. El fin de los derechos humanos. Legis-Universidad de Antioquia. Bogotá, 2008)

Hoy, Día Internacional de los Derechos Humanos, la Corte Interamericana de Derechos Humanos anunció que mediante sentencia del 14 de noviembre pasado declaró responsable al Estado Colombiano por violar los derechos a la libertad personal, a la integridad personal, a la vida y al reconocimiento de la personalidad jurídica de Carlos Augusto Rodríguez Vera, Irma Franco Pineda, Cristina del Pilar Guarín Cortés, David Suspes Celis, Bernardo Beltrán Hernández, Héctor Jaime Beltrán Fuentes, Gloria Stella Lizarazo Figueroa, Luz Mary Portela León, Lucy Amparo Oviedo Bonilla y Gloria Anzola de Lanao, por no garantizar el derecho a la vida de  Ana Rosa Castiblanco Torres y Norma Constanza Esguerra Forero, por la desaparición forzada y la ejecución extrajudicial del magistrado Carlos Horacio Urán Rojas,  por la violación de los derechos a la libertad personal y a la integridad personal de Yolanda Santodomingo Albericci, Eduardo Matson Ospino y Orlando Quijano,  por la violación del derecho a la integridad personal, a la libertad personal y a la vida privada de José Vicente Rubiano Galvis, y por la violación de la integridad personal y las garantías judiciales y a la protección judicial de los familiares de los desaparecidos forzosamente. Igualmente ordenó al Estado Colombiano desplegar las acciones necesarias para aclarar lo sucedido con las víctimas cuyo paradero no se conoce aún.

Hoy es preciso honrar la memoria de estas personas, víctimas de violación de sus derechos humanos en el marco de la toma y retoma del Palacio de Justicia, y recordar a sus familias, a quienes fue desconocida la garantía del juez natural, independiente e imparcial y a obtener una decisión judicial en un plazo razonable. Igualmente es preciso recordar el contexto en el cual se produjo esta tragedia, como lo hace la sentencia de la Corte Interamericana: “de acuerdo a la Comisión de la Verdad habían “dos aspectos que caracteriza[ban] la situación del Poder Judicial durante finales de los años setenta y comienzos de los ochenta”: (i) la violencia que afectó al Poder Judicial, existiendo un promedio anual de 25 jueces y abogados víctimas de atentados, y (ii) “decisivos pronunciamientos adoptados por la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de Estado que marc[aron] una independencia del Poder Judicial frente al Ejecutivo y que[,] en varias ocasiones[,] causaron malestar en diferentes sectores del país”

Para conmemorar este día es indispensable recordar esta historia, para que nunca más se repita, para que el respeto y la vigencia de los derechos pase de prácticas formales a realidades. Los derechos humanos no son sólo una “simple muletilla retórica que proporciona un elegante toque de filantropía a la idea tradicional del derecho y del Estado” (t-406/92), por ello, uno de los principios cardinales de Asojudiciales es la defensa, promoción y militancia por los derechos humanos, pues los Jueces debemos encarnar la vocación de su defensa.

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