LA POSICIÓN DE ASOJUDICIALES FRENTE A LA REFORMA CONSTITUCIONAL A LA JUSTICIA

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En nombre y representación de la Junta Directiva de ASOJUDICIALES, proponemos y sentamos nuestra posición ante la actual propuesta de reforma constitucional de la Justicia.

En la historia institucional de Latinoamérica, y en especial de Colombia, desde nuestro nacimiento y hasta el momento actual, encontramos la continua búsqueda del modelo adecuado de sistema judicial, conveniente a nuestra realidad. Ello se debe a que somos una nación joven, con multiplicidad de factores sociales, emancipados de una conquista, interferidos por naciones extranjeras, por organismos transnacionales y a que somos un país en desarrollo; pero el tiempo nos va haciendo sabios en esa búsqueda, por ello debemos dar una mirada retrospectiva para corroborar como el sistema jurídico se va perfeccionando y realidades como la tecnología, la comunicación, e incluso la nueva tendencia de la IA (inteligencia artificial) nos hacen repensar los diseños institucionales, pero con principios claros.

Ya que hay conocimiento histórico, debemos incentivar que los errores del pasado no se repitan, y, si se ha abierto un espacio de diálogo, es mediante el debate y dado caso, los consensos, como encontraremos soluciones frente a estas situaciones nuevas.

Colombia y sus máximos representantes no pueden, no deben, entrar en el esquema de principios de Maquiavelo, y por ello, no podemos desligar la política de la moral o la ética, no se puede conseguir el poder sin importar los medios, menos seguir las enseñanzas de Anacarsis o Trasímaco, en el sentir que para gobernar a los hombres hay que disciplinarlos a la fuerza, prescindiendo de consideraciones éticas o reducirlas a simples fórmulas y gestos vacíos de contenido. Por ello convoco a que recordemos al inveterado Confucio alumno de Laot-Se y al mismo Buda todos maestros del siglo VI a.c.,  y apliquemos la mejor forma de vernos, como un  hombre superior “aquel centrado en la justicia y no en el vulgar beneficio”, como el hombre de poder, aquel que lo utiliza no por la fuerza ni por la ley, sino por la influencia de las personas admiradas y respetadas. Si el líder es inepto, la sociedad no funcionará.

Tenemos una gran utopía, no a los extremos, no a la disyuntiva o dualidad. En la actualidad, la experiencia, la información y la práctica nos apartan de la ingenuidad, no hay que dejar que la democracia disminuya ni se aniquile, por consiguiente cada organización debe ser clara al establecer sus principios para alcanzar la paz, el equilibrio y el orden.

Nuestra organización quiere propender a:

1) Lo que no quiero para mí, no lo hagamos a los demás – humanismo-compasión.

2) No olvidemos que la reforma a la justicia converge y tiene como destino la familia diversa como base fundamental de la sociedad, el ejemplo que se de en este nuevo sistema va permear a la base principal y ese será nuestro Estado como la primordial institución.

3) Una política de Justicia debe concretarse en las virtudes, las palabras deben coincidir con su significado, si esta coherencia no existe o no hay correspondencia la sociedad entenderá mal el mensaje y aquel será corrompido. Verbi gratia, utilizar la expresión “gobierno de la Rama”, cuando la elección de quienes lo ejercen no se ha guiado por el mérito, pues el Gobierno, se entiende, es de los mejores.

4) El ejemplo es la cascada o el norte de como la sociedad se comportará en pro de cierto líder, gobernante o institución, es como el padre que es compasivo, recto, para con su familia, así se comportarán los demás hacia él, por ello, si nuestra conformación, elección de nuestro gobierno de la Rama, no se rige por principios de buen ejemplo, después no podemos pedir que los demás se comporten de forma diferente.

5) Por ello convocamos a crear una administración de los mejores, la virtud en los gobernantes mediante el mérito, ejemplo de moral a toda prueba.

6) No censuremos de un extremo porque el otro censurará del suyo y así será una guerra indefinida con consecuencias nefastas y buscando intereses propios.

Para ASOJUDICIALES, una reforma a la administración de justicia, garante principal de los anteriores principios, de la paz, la convivencia y el progreso, solo se justifica si sirve para fortalecerla, para hacerla idónea para garantizar los derechos, más cercana a los ciudadanos, y para alcanzar estos fines consideramos indispensable que la reforma incluya los siguientes aspectos:

  1. Meritocracia hasta las Altas Cortes. Que los perfiles de los altos dignatarios de la justicia se plasmen claramente desde el texto constitucional. Para lograr lo anterior, con toda precisión se debe establecer desde allí quién realizará los concursos de méritos en la Rama Judicial y sus parámetros principales.
  2. La Fiscalía no debe hacer parte de la Rama Judicial, pues no sólo participa como juez y parte en el proceso penal, lo cual puede actuar en detrimento de los derechos de los investigados, sino que debe ser fortalecida como institución, y para ello necesita un manejo autónomo e independiente de sus recursos humanos, físicos y presupuestales, así con una cabeza visible que asuma plenamente responsabilidades ante la ciudadanía por el ejercicio de la acción penal.
  3. La acción de tutela no debe ser reformada porque es un patrimonio de los ciudadanos, el mecanismo de garantía de sus derechos. La jurisprudencia ha desarrollado desde el año 1991 suficientes reglas para que su uso sea racional y mesurado, basta aplicarlas cabalmente. Las modificaciones propuestas aparecen como un serio obstáculo para que los ciudadanos accedan a la acción de tutela.
  4. El precedente es una materialización del derecho a la igualdad ante la ley, por eso debe incluirse una cláusula constitucional que garantice su respeto por los jueces.
  5. Se requiere la creación de una Comisión de ética y disciplina judicial que garantice el ejercicio de la función judicial dentro de los más altos estándares. La interpretación judicial no puede convertirse en causa para que los jueces sean disciplinados, pues es un elemento esencial de la independencia judicial. Debe darse a la disciplina de los jueces la importancia que merece, con un estatuto cerrado y especial para la función judicial; además el juez de los jueces no puede ser cualquier funcionario, debe estar a prueba de todo cuestionamiento ético, académico, político, los requisitos para ocupar estos cargos deben ser los más altos de todos los exigidos a los funcionarios públicos.
  6. Debe crearse una regla presupuestal en el orden constitucional para que el presupuesto de la Rama Judicial sea permanente, oportuno, suficiente para su funcionamiento, en cuanto al presupuesto de inversión puede crearse una regla más flexible.
  7. Concurso cerrado en un porcentaje de cargos de la rama judicial, lo cual salvaguarda la experiencia acumulada por los funcionarios.

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